Cuando miro y estudio qué ha sido de mi vida a lo largo de todo este tiempo y en qué me he convertido, no puedo evitar preguntarme cuánto de lo que soy es lo que soy yo mismo y cuánto es lo que otras personas que dejé que me influenciaran querían o esperaban que fuera.
No dejo de pensar que en algún momento mi identidad se destruyó para formarse en base a lo que algunos veían en mí y darles la razón.
Tal vez no soy más que el molde de esas personas y nunca tuve una identidad propia, para empezar. Probablemente nunca lo sabré.
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miércoles, 20 de enero de 2016
Identidad
domingo, 1 de noviembre de 2015
Érase una vez...
Érase una vez que yo tenía fantasías y sueños y podía levantar castillos en las nubes. Bendito ahora si levanto la cabeza para mirar las nubes alguna vez.
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Apreciaciones personales,
reflexiones
jueves, 30 de julio de 2015
Reflexiones baratas de una caminata bajo la lluvia
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| Vista del Marga Marga desde mi ventana. Es una foto de mierda, pero aproveché la pérdida de foco de la cámara para fingir que era una visión más bonita. |
- La lluvia es un evento muy grato para caminar, aunque no muy cómodo, debido al estado en el que queda la ropa y un lujo, nada más.
- Viña es un pésimo lugar para pasar una lluvia, las calles no se inundan más porque no hay espacio.
- La lluvia no tiene nada de mágico.
- Caminar no me aclaró la cabeza, no me despejó las ideas, no me mejoró el ánimo.
- Necesitaba caminar, por lo que ha sido la única razón por la que no ha sido una total pérdida de tiempo.
- Tengo una memoria de mierda. Había como 2 o 3 puntos más que quería expresar y se me olvidaron.
- Creo que soy un insensible a la mayoría de los estímulos que la gente tiene. Me molesta el sol y la lluvia no me inspira nada.
- No se me ocurrió nada que escribir, nada que dibujar, nada que componer, no llegué con ganas de improvisar algo motivado por la caminata, nada.
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Apreciaciones personales,
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martes, 16 de junio de 2015
Reflexiones en la Ducha: Frustraciones
Estaba en la ducha, el centro, como todos saben, de las grandes reflexiones baratas y la filosofía de poca monta de la humanidad, y pensé, como un ciudadano respetuoso de la ley, que paga sus impuestos y temeroso de dios... ok, no, pero pensaba sobre la vida y las cosas y me di cuenta de dos cosas muy importantes:
- Mi última ducha fue en la mañana, por lo que la ducha nocturna era completamente innecesaria, pero por alguna razón, creí que sí lo era.
- Dentro de todos los problemas asociados conmigo y la frustración, uno de los últimos que diagnostiqué es que, mientras el ciudadano de a pie, cuando se frustra realizando algo y finalmente lo logra, lo que siente es realización personal, que todo lo que hizo ha tenido un propósito y que ya puede seguir avanzando; yo, por otra parte, quedo con una sensación insalvable de "esta mierda la debiste resolver hace horas, ¿qué esperas para seguir con lo que viene?", que muy lejos de despejar la frustración, la deja como está y la realización se va a la mierda. O sea, para mí, terminar una tarea difícil no es un "por fin", si no que un "ya era hora". En fin, debe ser difícil ser yo, con tanto problema inventado.
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Frustración,
reflexiones
martes, 4 de septiembre de 2012
Corriente de la Conciencia
(Tribulaciones de una mente que se niega al reposo)
Es la 1:27 de este martes de septiembre, solo en la casa, con el tarro nuevo en mis piernas, una de las gatas durmiendo, las otras dos lavándose y por alguna razón, no quiero irme a dormir. ¿Todavía? No sé. Simplemente, sentía la necesidad de hacer algo. Algo como escribir, componer... Tal vez jugar, pero si me pongo a hacerlo, no lo dejo hasta la próxima semana y tengo que levantarme temprano para lavar dejar la loza lavada --- cosa que debí hacer hoy en la tarde, pero por razones de sobra conocidas por adolescentes y procrastinadores profesionales, no hice --- antes de irme a clases.
Debiera estar haciendo muchas cosas. Revisando informes de años anteriores para hacer el resumen de mi proyecto de título, estudiando materias misceláneas de administración, calculando la aproximación a segundo orden de la teoría de perturbaciones de mecánica cuántica.
Intenté aplicarme a mi pasión compositiva, pero no fui capaz de generar más de 12 compases de dudosa calidad musical en cualquier nivel. Intenté pensar en un buen tema para un ensayo, pero no soy capaz de redactarlo de forma que se entienda la idea de manera clara, a pesar de que tengo claro sobre qué quiero escribir (básicamente, sobre cierta serie de televisión, catalogada como teleserie nocturna, signifique lo que signifique eso, en la que se intenta erigir un monumento al concepto mémico del forever alone, a través de la vida de una mujer que vuelve a la soltería tras años de relación; una serie que quiere transmitir el mensaje "si usted está sola/o, es porque tiene traumas de vidas pasadas con las relaciones de parejas o porque es inmadura/o; y si estaba con pareja y se queda sola/o, su deber es encontrar una nueva pareja lo antes posible", sin tener muy claro a pito de qué viene ese concepto tan infantil, por decirlo de forma no insultante, cuando la palabra exacta que busco es imbécil).
En fin, tras mucho pensarlo, decidí dejar de hacerlo y dejar que los dedos fluyan con lo que sea que tenga en la mente. Universidad, vida nueva, casa nueva, investigación, aprendizaje, aceptación... cosas sobre las que habría que hablar en alguna medida, y no sé si me atreva a pensar algunas cosas. Me he topado a lo largo de mi vida con situaciones que si bien a nivel visceral comprendo, a nivel consciente me niego a formularlas como pensamiento coherente --- en el sentido de que esté "bien redactado", por así decirlo ---, debido a que hay cosas que me da miedo pensar, no por lo que implica el pensarlas, o a lo que pueda llevar, sino que porque son cosas que me hacen cuestionarme algunas bases que no me quiero cuestionar. Todo el mundo tiene cosas sobre las que no se cuestiona. Los creyentes, sobre todo. Viven una vida de mentiras, porque no quieren asumir que su vida completa está basada en mentiras y todo lo que hacen es una mentira, que a fuerza de repeticiones, parece verdad, pero sigue siendo mentira. En mi modo analítico de ser, todo me lo cuestiono, pero hay cosas que si bien podría cuestionarlas, prefiero no hacerlo, porque me significaría ponerme a desechar cosas en mi vida que no quiero desechar, deshacerme de situaciones de las que no quiero deshacerme si puedo evitarlo.
Son el tipo de cosas que me hacen pensar en qué mierda me encuentran de fuerte algunas personas que me encuentran tal, cuando yo mismo no encuentro fortaleza alguna de la que agarrarme.
Al final, de tanto cuestionarme cosas, me pregunto si realmente terminaré dedicado a lo que quiero, a lo que me gusta, que es la investigación, a lo que me apasiona, que es la música, o a un trabajo de oficinista propio de la clase media, como es a lo que pareciera que la vida me está dirigiendo de a poco. Conociéndome como me conozco, es altamente probable que lo soporte, aunque no me guste. Lo que me cuestiono, son las consecuencias de hacerlo. Son preguntas que vienen a pito de que estoy pronto a terminar mi carrera --- idealmente --- y tengo que ver si es que de verdad me dedico a lo que quiero y me gusta, o entro como un obrero más en la máquina laboral. Con todo lo que eso signifique.
Al final, no sé ni lo que pienso, ni porqué, ni lo que haré con mi vida, ni porqué.
Esta semana comienzan los ensayos de la orquesta de la universidad. A ver si logro reintegrarme a ellos.
Es la 1:27 de este martes de septiembre, solo en la casa, con el tarro nuevo en mis piernas, una de las gatas durmiendo, las otras dos lavándose y por alguna razón, no quiero irme a dormir. ¿Todavía? No sé. Simplemente, sentía la necesidad de hacer algo. Algo como escribir, componer... Tal vez jugar, pero si me pongo a hacerlo, no lo dejo hasta la próxima semana y tengo que levantarme temprano para lavar dejar la loza lavada --- cosa que debí hacer hoy en la tarde, pero por razones de sobra conocidas por adolescentes y procrastinadores profesionales, no hice --- antes de irme a clases.
Debiera estar haciendo muchas cosas. Revisando informes de años anteriores para hacer el resumen de mi proyecto de título, estudiando materias misceláneas de administración, calculando la aproximación a segundo orden de la teoría de perturbaciones de mecánica cuántica.
Intenté aplicarme a mi pasión compositiva, pero no fui capaz de generar más de 12 compases de dudosa calidad musical en cualquier nivel. Intenté pensar en un buen tema para un ensayo, pero no soy capaz de redactarlo de forma que se entienda la idea de manera clara, a pesar de que tengo claro sobre qué quiero escribir (básicamente, sobre cierta serie de televisión, catalogada como teleserie nocturna, signifique lo que signifique eso, en la que se intenta erigir un monumento al concepto mémico del forever alone, a través de la vida de una mujer que vuelve a la soltería tras años de relación; una serie que quiere transmitir el mensaje "si usted está sola/o, es porque tiene traumas de vidas pasadas con las relaciones de parejas o porque es inmadura/o; y si estaba con pareja y se queda sola/o, su deber es encontrar una nueva pareja lo antes posible", sin tener muy claro a pito de qué viene ese concepto tan infantil, por decirlo de forma no insultante, cuando la palabra exacta que busco es imbécil).
En fin, tras mucho pensarlo, decidí dejar de hacerlo y dejar que los dedos fluyan con lo que sea que tenga en la mente. Universidad, vida nueva, casa nueva, investigación, aprendizaje, aceptación... cosas sobre las que habría que hablar en alguna medida, y no sé si me atreva a pensar algunas cosas. Me he topado a lo largo de mi vida con situaciones que si bien a nivel visceral comprendo, a nivel consciente me niego a formularlas como pensamiento coherente --- en el sentido de que esté "bien redactado", por así decirlo ---, debido a que hay cosas que me da miedo pensar, no por lo que implica el pensarlas, o a lo que pueda llevar, sino que porque son cosas que me hacen cuestionarme algunas bases que no me quiero cuestionar. Todo el mundo tiene cosas sobre las que no se cuestiona. Los creyentes, sobre todo. Viven una vida de mentiras, porque no quieren asumir que su vida completa está basada en mentiras y todo lo que hacen es una mentira, que a fuerza de repeticiones, parece verdad, pero sigue siendo mentira. En mi modo analítico de ser, todo me lo cuestiono, pero hay cosas que si bien podría cuestionarlas, prefiero no hacerlo, porque me significaría ponerme a desechar cosas en mi vida que no quiero desechar, deshacerme de situaciones de las que no quiero deshacerme si puedo evitarlo.
Son el tipo de cosas que me hacen pensar en qué mierda me encuentran de fuerte algunas personas que me encuentran tal, cuando yo mismo no encuentro fortaleza alguna de la que agarrarme.
Al final, de tanto cuestionarme cosas, me pregunto si realmente terminaré dedicado a lo que quiero, a lo que me gusta, que es la investigación, a lo que me apasiona, que es la música, o a un trabajo de oficinista propio de la clase media, como es a lo que pareciera que la vida me está dirigiendo de a poco. Conociéndome como me conozco, es altamente probable que lo soporte, aunque no me guste. Lo que me cuestiono, son las consecuencias de hacerlo. Son preguntas que vienen a pito de que estoy pronto a terminar mi carrera --- idealmente --- y tengo que ver si es que de verdad me dedico a lo que quiero y me gusta, o entro como un obrero más en la máquina laboral. Con todo lo que eso signifique.
Al final, no sé ni lo que pienso, ni porqué, ni lo que haré con mi vida, ni porqué.
Esta semana comienzan los ensayos de la orquesta de la universidad. A ver si logro reintegrarme a ellos.
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viernes, 11 de noviembre de 2011
Sobre las fechas "místicas"
No soy de dar mucho mis opiniones en este blog, pero hace tiempo que quería publicar algo nuevo y este día es ideal para ello. Once de noviembre del dos mil once. Visto en notación DD-MM-YY, es 11-11-11.
Para los informáticos, sería nuestro "año nuevo", porque el 1111 es el número más alto que se puede representar con 4 bits (en binario, correspondiendo al número 7), pero es más un juego con la combinación numérica que algo místico.
Ahora, los tarotistas y demás "trabajodores" del misticismo, por llamarlos de algún modo, piensan que es un número mágico... Si lo es o no, no es mi problema, pero lo que pretendo exponer es que la fecha no tiene nada de especial.
¿Por qué es esto? Porque esta fecha es una elección numérica arbitraria. Se definió el año 0 como el año 753 después de la fundación de Roma, porque un teólogo cristiano del medioevo (si la memoria no me falla) encontró que en esa fecha Cristo había nacido. Pero existe un problema: los historiadores encontraron que, de haber existido la figura histórica de Jesús de Nazareth, ésta nació en el año 749 después de la fundación de Roma. 4 años antes de lo que se asume. Para el que no lo haya notado, significa que el 11-11-11 ocurrió hace 4 años, suponiendo que nuestra definición, nuevamente, arbitraria tenga alguna incidencia en el mundo místico.
¿Por qué esta definición arbitraria no se aplicaría, por ejemplo, al 21-12-2012, el "fin del mundo" maya? Porque esa fecha no es arbitraria, es esa fecha donde, en teoría (no estoy seguro completamente), termina un ciclo astronómico. Es decir, alguna vuelta definida en el espacio culminará en ese momento. Lo mismo se aplica para fechas como Samhain (Halloween) o la noche de Walpurgis: son momentos específicos del año, no dependen de la asignación arbitraria de un número para designarlos.
Finalizando, entonces, quiero decirles que toda fecha, sea el 12/12/12 o el 11/11/11 o el 6/6/6, que dependa de un sistema calendario particular no tiene nada de mística. Es sólo otro engaño publicitario. Bien podemos definir un nuevo calendario en el que hoy es el día 4 del mes tercero del año 5. Sería como cualquier otro y no pasaría nada particularmente espectacular que tenga que ver con los numerólogos. Por lo demás, si fuera un número particularmente importante, ¿por qué en regiones donde se siguen otros calendarios no ocurre nada?
Saludos
Para los informáticos, sería nuestro "año nuevo", porque el 1111 es el número más alto que se puede representar con 4 bits (en binario, correspondiendo al número 7), pero es más un juego con la combinación numérica que algo místico.
Ahora, los tarotistas y demás "trabajodores" del misticismo, por llamarlos de algún modo, piensan que es un número mágico... Si lo es o no, no es mi problema, pero lo que pretendo exponer es que la fecha no tiene nada de especial.
¿Por qué es esto? Porque esta fecha es una elección numérica arbitraria. Se definió el año 0 como el año 753 después de la fundación de Roma, porque un teólogo cristiano del medioevo (si la memoria no me falla) encontró que en esa fecha Cristo había nacido. Pero existe un problema: los historiadores encontraron que, de haber existido la figura histórica de Jesús de Nazareth, ésta nació en el año 749 después de la fundación de Roma. 4 años antes de lo que se asume. Para el que no lo haya notado, significa que el 11-11-11 ocurrió hace 4 años, suponiendo que nuestra definición, nuevamente, arbitraria tenga alguna incidencia en el mundo místico.
¿Por qué esta definición arbitraria no se aplicaría, por ejemplo, al 21-12-2012, el "fin del mundo" maya? Porque esa fecha no es arbitraria, es esa fecha donde, en teoría (no estoy seguro completamente), termina un ciclo astronómico. Es decir, alguna vuelta definida en el espacio culminará en ese momento. Lo mismo se aplica para fechas como Samhain (Halloween) o la noche de Walpurgis: son momentos específicos del año, no dependen de la asignación arbitraria de un número para designarlos.
Finalizando, entonces, quiero decirles que toda fecha, sea el 12/12/12 o el 11/11/11 o el 6/6/6, que dependa de un sistema calendario particular no tiene nada de mística. Es sólo otro engaño publicitario. Bien podemos definir un nuevo calendario en el que hoy es el día 4 del mes tercero del año 5. Sería como cualquier otro y no pasaría nada particularmente espectacular que tenga que ver con los numerólogos. Por lo demás, si fuera un número particularmente importante, ¿por qué en regiones donde se siguen otros calendarios no ocurre nada?
Saludos
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martes, 12 de julio de 2011
De la Escuela y los peligros de la Carencia de Maestros
Tiempo ha de mi última participación en este blog. La verdad es que tuve una seria falta de inspiración para escribir cualquier cosa, todavía, a mis 25 años, no tengo un rumbo fijo a seguir, no tengo un curso dado, sólo ideas y metas particulares, cada una por sendas tan diferentes como similares. Por un lado, me llama la ciencia, en particular la física, que fuera mi calvario en el colegio; ahora que estoy en los últimos desafíos de mi carrera se me presenta como una amante seductora y llena de misterios que descubrir, con métodos que son de mi agrado y que, por si fuera poco, me permiten desenvolverme como científico sin caer en lo ingenieril, sin caer en la monotonía del trabajo empresarial, sin caer en la rutina de tener que asistir a una oficina para dirigir proyectos que no son de ningún interés para mí.
Por otro lado, y no menos fuerte, está Euterpe, la musa de la Música, que me llama cada vez con más fuerza... ella me da el lenguaje y me permite la expresión que en las letras y manualidades tengo prohibida, sin embargo, no soy capaz de interpretar instrumento alguno como quisiera, pero siento que cuando agrupo las notas bajo mis propias reglas y parámetros, cuando los motivos danzan en mi cabeza, es cuando realmente hago lo que quiero. El único modo en que he logrado interpretar como he querido ha sido con la voz. El único modo en que he podido expresarme como es debido, es con la voz. Pero no sé cantar, y cada vez que lo hago, no me resulta como quisiera por falta de técnica. Pero la composición... ver las notas en el papel y poder sentir que puedo darles forma es lo que pretendo lograr algún día. Hoy por hoy, mi gran "piano" es Finale, programa que puede dar una idea bastante buena de lo que es el sonido final, al menos en lo que a alturas se refiere; ya que mi nula capacidad con los instrumentos no me deja ni siquiera lograr averiguar cómo sonará con la guitarra y no sé solfear tan bien como para entonar los intervalos ¬¬. El proceso es tener una idea y buscar las alturas que suenan en mi mente (que puede ser un poco lento); una vez encontrada, desarrollar la idea, hasta que todo lo que tenga que ser dicho haya sido dicho.
Justamente en este tema es que me surgió una inquietud hace poco. La escuela de la armonía clásica (mi estilo favorito; como un amigo me hizo notar, la armonía es muy importante para mí, al punto de que mis melodías son esclavas de ella) está llena de reglas y demases, que he aprendido a punta de golpes y con una que otra ayuda esporádica de algún músico experimentado que he conocido. Sin embargo, dado que no he tomado cursos formales de composición, es mi oído el principal dictador, junto a mi idea de lo que debe ser una pieza o una línea instrumental particular. Mi oído me dice "esto tiene sentido, y es lo que se quiere lograr". Hasta allí, bien. Pero mi idea está en cierto modo influenciado por los ejercicios de armonía clásica: todas las voces se mueven (unas más, otras menos) para lograr dar con el sentido. Sin embargo, en los ejercicios clásicos de 8 compases no existen los silencios en las voces. En la teoría del contrapunto, las voces no se callan, tampoco, salvo circunstancias particulares.
A lo que va todo esto es que tengo un serio problema cuando compongo, debido a este mismo punto de que aprendí la escuela solo, pero no con maestros que me guiasen: Me resulta casi imposible colocar un silencio en una voz, si la frase en sí no lleva ninguno (de acuerdo a mi idea de ésta). Y cada voz es, como me dijera Mauricio, guiada por la mano de Prokofiev: aquí no hay lugar para dejar de lado a ningún instrumento: todos tocan partes difíciles o fáciles por igual. Esto me lleva a que mis piezas tengan la densidad de una fuga, sin la preparación ni la maestría de desarrollo que ésta requiere. He llegado a sentirme agotado de escuchar mis propias obras.
¿Cuál es mi punto?
Las piezas que compongo se rigen por ciertos cánones que tienen que ver con mi filosofía, mi idea de lo que tiene que ser, la actitud que quiero imprimir y el concepto que intento transmitir. De técnica, tienen muy poco, lo que a algunos puede parecerle bueno, porque no hay escuela que me rija; sin embargo, es la escuela lo que a mí me gusta, y en mis piezas persigo el equilibrio rítmico del arte, o sea, sufiente tensión y sufiente reposo, alternándose lo suficiente como para lograr que el discurso tenga sentido y pueda, realmente, transmitir algo y no parecer un montón de notas reunidas por azar. Los computadores no hacen arte por esto mismo: sus combinaciones de sonidos son azarosas, no hay un fin último tras ellos. En mi caso, siempre persigo un fin. Y a veces, son demasiados fines al mismo tiempo y no logro separarlos, porque no tienen sentido, pero juntos son tantos sentidos unidos, que no sé si logra entenderse alguno.
Mis conclusiones son:
1) Debo ser un pésimo compositor
2) Debo aprender con un profesor que me corrija
3) Debo aprender a silenciar voces, para que exista un diálogo o un desarrollo coherente de la idea
4) Debí haber madurado antes
Espero en breve publicar el último trabajo... pero esta vez, terminado y no a medio camino >.<
Por otro lado, y no menos fuerte, está Euterpe, la musa de la Música, que me llama cada vez con más fuerza... ella me da el lenguaje y me permite la expresión que en las letras y manualidades tengo prohibida, sin embargo, no soy capaz de interpretar instrumento alguno como quisiera, pero siento que cuando agrupo las notas bajo mis propias reglas y parámetros, cuando los motivos danzan en mi cabeza, es cuando realmente hago lo que quiero. El único modo en que he logrado interpretar como he querido ha sido con la voz. El único modo en que he podido expresarme como es debido, es con la voz. Pero no sé cantar, y cada vez que lo hago, no me resulta como quisiera por falta de técnica. Pero la composición... ver las notas en el papel y poder sentir que puedo darles forma es lo que pretendo lograr algún día. Hoy por hoy, mi gran "piano" es Finale, programa que puede dar una idea bastante buena de lo que es el sonido final, al menos en lo que a alturas se refiere; ya que mi nula capacidad con los instrumentos no me deja ni siquiera lograr averiguar cómo sonará con la guitarra y no sé solfear tan bien como para entonar los intervalos ¬¬. El proceso es tener una idea y buscar las alturas que suenan en mi mente (que puede ser un poco lento); una vez encontrada, desarrollar la idea, hasta que todo lo que tenga que ser dicho haya sido dicho.
Justamente en este tema es que me surgió una inquietud hace poco. La escuela de la armonía clásica (mi estilo favorito; como un amigo me hizo notar, la armonía es muy importante para mí, al punto de que mis melodías son esclavas de ella) está llena de reglas y demases, que he aprendido a punta de golpes y con una que otra ayuda esporádica de algún músico experimentado que he conocido. Sin embargo, dado que no he tomado cursos formales de composición, es mi oído el principal dictador, junto a mi idea de lo que debe ser una pieza o una línea instrumental particular. Mi oído me dice "esto tiene sentido, y es lo que se quiere lograr". Hasta allí, bien. Pero mi idea está en cierto modo influenciado por los ejercicios de armonía clásica: todas las voces se mueven (unas más, otras menos) para lograr dar con el sentido. Sin embargo, en los ejercicios clásicos de 8 compases no existen los silencios en las voces. En la teoría del contrapunto, las voces no se callan, tampoco, salvo circunstancias particulares.
A lo que va todo esto es que tengo un serio problema cuando compongo, debido a este mismo punto de que aprendí la escuela solo, pero no con maestros que me guiasen: Me resulta casi imposible colocar un silencio en una voz, si la frase en sí no lleva ninguno (de acuerdo a mi idea de ésta). Y cada voz es, como me dijera Mauricio, guiada por la mano de Prokofiev: aquí no hay lugar para dejar de lado a ningún instrumento: todos tocan partes difíciles o fáciles por igual. Esto me lleva a que mis piezas tengan la densidad de una fuga, sin la preparación ni la maestría de desarrollo que ésta requiere. He llegado a sentirme agotado de escuchar mis propias obras.
¿Cuál es mi punto?
Las piezas que compongo se rigen por ciertos cánones que tienen que ver con mi filosofía, mi idea de lo que tiene que ser, la actitud que quiero imprimir y el concepto que intento transmitir. De técnica, tienen muy poco, lo que a algunos puede parecerle bueno, porque no hay escuela que me rija; sin embargo, es la escuela lo que a mí me gusta, y en mis piezas persigo el equilibrio rítmico del arte, o sea, sufiente tensión y sufiente reposo, alternándose lo suficiente como para lograr que el discurso tenga sentido y pueda, realmente, transmitir algo y no parecer un montón de notas reunidas por azar. Los computadores no hacen arte por esto mismo: sus combinaciones de sonidos son azarosas, no hay un fin último tras ellos. En mi caso, siempre persigo un fin. Y a veces, son demasiados fines al mismo tiempo y no logro separarlos, porque no tienen sentido, pero juntos son tantos sentidos unidos, que no sé si logra entenderse alguno.
Mis conclusiones son:
1) Debo ser un pésimo compositor
2) Debo aprender con un profesor que me corrija
3) Debo aprender a silenciar voces, para que exista un diálogo o un desarrollo coherente de la idea
4) Debí haber madurado antes
Espero en breve publicar el último trabajo... pero esta vez, terminado y no a medio camino >.<
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